viernes, 29 de mayo de 2009

Finlandia opus 26 (1899, rev.1900): (1) Historia y análisis

Poema sinfónico para orquesta
Andante sostenuto - Allegro moderato- Allegro

Finlandia opus 26 es sin duda la pieza más conocida de Jean Sibelius, la más popular en el repertorio orquestal y discográfico, la pieza en suma que más se asocia al nombre de nuestro autor.

El propio compositor la definió como poema sinfónico, aunque su primera versión se escribió para una música incidental, destinada a preludiar el cuadro final de la
Música para las Celebraciones de la Prensa JS.115. La pieza original tenía cierto sentido programático, por ello su nueva definición no resulta nada inapropiada, máxime cuando la mayoría de los poemas sinfónicos de nuestro compositor carece de un programa más o menos desarrollado (a excepción quizá de Lemminkäinen opus 22 y La hija de Pohjola opus 49). La música de programa sibeliana pretende en general una plasmación de ideas, atmósferas o sentimientos más abstractos.

Finlandia por tanto no narra ninguna historia. El propio compositor no dejó además ningún programa ni información concreta sobre su contenido. Pero podemos profundizar en los referentes de la obra para encontrar un significado general que nos oriente en el análisis. Como ya
dijimos, el esquema de la pieza le pudo estar sugerido a Sibelius por la obertura de "Egmont" opus 84 de Beethoven (obra de 1809-10), que había escuchado en Viena unos pocos años antes: opresión-liberación.

La pieza
"Islossningen i Uleå älv" opus 30 ("La ruptura del hielo en el río Oulu"), de clarísimo significado patriótico y compuesta apenas unas semanas antes de Suomi herää parece casi un ensayo de ésta: están presentes sus acordes sforzando seguidos por silencios, que contrastan con motivos anhelantes, también está presente ese clima opresivo del comienzo de Finlandia, además de las fanfarrias triunfantes, incluso en los últimos acordes se adivina el mismo final de la versión definitiva de la pieza.

Además, el comienzo de Finlandia tiene un clarísimo paralelo con el
Cuadro V de la Música para las Celebraciones de la Prensa, "La Gran Hostilidad", donde aquellos trágicos acontecimientos de la dominación rusa se ven representados también por una serie de acordes entrecortados por silencios.

La
versión original cambia muy poco respecto a la final, que es la que analizaremos en el presente post: algunos cambios en las indicaciones dinámicas y una nueva coda. La coda original, más impactante, se basa en el motivo de fanfarria (ver mas adelante), mientras que la final, pacífica y serena, se basa en la melodía del himno. Existe una versión intermedia, posiblemente preparada para los conciertos donde se ejecutaron números escogidos de la Música para la Celebración de la Prensa, que parece combinar ambas ideas: una coda basada en el himno pero a modo de sonora apoteosis final.

Es el momento de comenzar el análisis propiamente dicho. Finlandia es un movimiento sinfónico con dos partes bien diferenciadas, una introducción lenta (andante) y un allegro, mediadas por un pequeño pasaje de transición. El allegro a su vez tiene dos temas bien diferenciados, un tema heroico y otro el ya conocido himno. Llamaremos en especial la atención sobre la gran unidad de la pieza, basada en la presencia constante de un motivo germinal. El eje tonal muy sencillo (fa menor en el andante, do menor en la transición, La bemol Mayor en el allegro), excepto en la primera veintena de compases, modulantes a partir de un fa# menor.

Para ahondar en esa unidad (una búsqueda sibeliana desde el comienzo de su catálogo), la mayor parte del material melódico, como hemos señalado antes, comparte un diseño muy concreto: un "motivo en S". Este motivo consiste en una bordadura desarrollada y de notas iguales aquí, por ejemplo, en las notas do - sib - do - re - do. Esta un marca característica del melodismo sibeliano, que encontramos antes y después de esta pieza, aunque quizá esta sea la partitura donde más sobresale por su redundancia.

Lo más curioso es que en este caso, aparte de ser sólo consecuencia del estilo de Sibelius, el motivo parece ser referencia a un coro patriótico de
Emil Genetz (1852-1930) , muy popular en la época en la que se escribió la Música para las Celebraciones de la Prensa, y con el que comparte un mismo sentimiento patriótico: "Herää, Suomi!" ("¡Despierta, Finlandia!", publicado en 1882).

Se da la circunstancia que el título es el mismo (con el orden intercambiado) de la versión original de Finlandia ("Suomi herää"), por lo que el hecho no puede ser una simple casualidad. Una sorprendente casualidad es que nuestro autor conoció al karelio Emil Genetz en Hämeenlinna, donde fue profesor de alemán en la escuela finesa.

Otra circunstancia muestra el que estamos ante una cita consciente y premeditada. En el final de la "Música para la Asociación de Estudiantes de Viipuri" JS.115 (es decir, "Karelia") se cita muy claramente el futuro himno nacional,
"Maame". Esta obra de 1893 presenta numerosos paralelos con la Música para las Celebraciones de la Prensa (ambas son partituras para acompañar a cuadros vivientes con tema histórico), por la cita en la obra más antigua puede corresponder bien a otra cita en la de 1899.

Este hecho es relevante respecto a la inspiración de la pieza, pero no tiene nada que ver en cualquier caso con la composición en sí. El uso interno del motivo tiene que ver más bien con la unidad de la obra, mostrando además otra de las características redaccionales de nuestro músico: un motivo generador, un germen motívico del que derivan temas más amplios o, incluso, como sucede aquí, toda una pieza. Aunque no el ejemplo más puro, sí es una pieza totalmente "orgánica", una obra que se desarrolla a partir de las potencialidades de un breve motivo germinal.

La obra comienza con los ya mencionados acordes entrecortados en silencio, en fagotes, trompas, trombones y tuba y contrabajo (la mayoría de los ejemplos que utilizaremos están sacados de la versión para piano del autor, que es muy fiel a lo original, aunque con los lógicos cambios para adaptar la música al teclado, las indicaciones de tempo son también algo diferentes):

De esta manera trágica y solemne se inicia Finlandia. Por cierto, los intérpretes no deberían ralentizar el tempo como hacen en ocasiones, de esa forma disminuye su poder. En los compases 5-7 se inicia una progresión que contiene el motivo en S aunque distorsionado. Todo el comienzo de la introducción consiste precisamente en una serie de progresiones modulantes, no muy complicadas (basadas en simples minorizaciones) pero que cumplen perfectamente su misión. El recorrido tonal es: fa # menor - La Mayor - la menor - Do Mayor - do menor - fa menor, tonalidad esta última que se establece finalmente como principal de esta sección.

Al pasaje de los metales corresponde una nueva secuencia de acordes en la madera, más lírica y tranquila, aunque aún desconsolada. Esta alternancia entre las secciones de la orquesta es muy habitual en Finlandia, y le da un aire más clásico de lo habitual a la orquestación de Sibelius, menos propensa en general a amplias masas tímbricas. Quizá, curiosamente, ése haya sido uno de los motivos de su éxito, una orquestación más "habitual", "clásica" o "centroeuropea" en lugar de las originales sonoridades sibelianas de otra obras. Destacada además el uso de la parte grave de la orquesta, en especial de la tuba, una seña de identidad del
periodo romántico en el que estamos en esta parte del catálogo del autor.

Los bloques se intercambian más precipitadamente, produciéndose una crecida de presión al imperar figuras más cortas y anhelantes. Una de ellas contiene muy claramente el motivo en S (oboes, clarinetes, fagotes, trompas y cuerda en los tres primeros compases, sólo clarinetes y fagotes después):

La tensión va en aumento (aunque sin llegar nunca al colapso típicamente sibeliano), con una orquestación cada vez más masiva y sonora. Esta introducción lenta finaliza en do menor, no permitiendo espacio para la esperanza por su rotundidad. Llega el momento de la breve sección intermedia (Allegro moderato en la versión orquestal), con una fanfarria en trompetas y trompas de sonoridades un tanto fatídicas:

Apoyada en un pedal del timbal, se alterna con nuevas apariciones de los acordes del comienzo, pero más precipitados. Las nubes parecen despejarse cuando la secuencia de acordes pasa de do menor a su relativo, Mi bemol Mayor, que con mucha facilidad se transforma en el acorde de dominante de La bemol Mayor. Acaba la opresión, comienza la liberación.

El Allegro, victorioso, comienza con un singular motivo de cinco negras que se van moviendo en el 4/4 en fagotes, trombones, tuba, celli y contrabajos. En alguna ocasión se ha comentado que correspondería, dentro del
cuadro que se representaba tras la versión original, a una locomotora de vapor, símbolo de la modernidad del país finlandés. Tal afirmación es harto infantil y desconoce la negativa del Sibelius maduro al "realismo sonoro", sólo sorteado en contadas ocasiones con la aparición de cantos de pájaros - algo que su a vez tenía un profundo significado místico en él - . Es más adecuado pensar en una representación del típico ritmo folclórico finés de cinco tiempos, o más posiblemente, en que tal figura tiene sólo significado musical: un establecimiento firme del La bemol Mayor.

A continuación, con este motivo aún en los bajos, se plantea el tema principal de la sección (lo reproducimos aquí en una reducción propia, que no se corresponde con la pianística):

El tema está compuesto por dos motivos, perfectamente separados por sus características y sus orquestaciones, pero unidos en su intención. El primer elemento es una simple versión de la fanfarria en do menor anteriormente escuchada, mientras que el segundo es un elemento nuevo. Aunque nuevo como decimos, contiene algo bien conocido, el motivo en S. A todo el conjunto y a su progresión lo llamaremos "tema heroico".

Pues bien, el tema heroico da origen una breve sección de ritmos vivos y firmes, con sonoridades triunfales y apoteósicas. No cabe mayor oposición a todo lo anterior. La sección tiene una doble barra de repetición, algo muy poco frecuente en Sibelius, al menos en sus piezas de mayor categoría. Sin duda una reafirmación de ese carácter heroico.

Una breve puente, rápido y brillante, nos lleva a un momento mucho más sosegado (aunque sin cambiar el tempo, lo cual no siempre se respeta) en el mismo tono. Llega el momento del himno, la apoteosis serena de la obra, primero en un coro de flautas, oboes y clarinetes, acompañados por el trémolo de violines y violas:

Lo hemos llamado "himno" siempre porque no deja lugar a la duda de poseer esta identidad (y en cualquier caso los arreglos propios de esta sección lo titulan precisamente así): un ámbito estrecho, melodía sencilla, aclamativo, frases bien cuadradas, finales de frase en valores largos... La armonización es hermosísima, perfecta polifonía en la que participan las típicas pedales del autor (mi bemol aquí). El tema se repite de nuevo en la cuerda acompañada de la madera, y en la percusión por una gran caja tocada muy suavemente con baquetas de timbal (rasgo típico también de la orquestación sibeliana).

Por cierto, las armonías del compás 9 del ejemplo, con su bajo descendente, se encuentra también en la canción "Illale" ("A la tarde") opus 17 nº6, compuesta en 1898, en el mismo tono, y una de las pocas canciones escritas en finés. Como siempre que se emplea el idioma del Kalevala, esta canción evoca la música folclórica más ancestral. La conexión de esta canción, tan netamente finlandesa con el poema sinfónico, puede dar una pista sobre su significado: ¿es la misma alma finlandesa la que canta este himno?

Una nueva aparición del tema heroico, mezclado con sutiles referencias a los acordes del Andante, nos lleva inevitablemente hacia la coda, tremendamente entusiasta y festiva, con síncopas habituales en Sibelius y un buen uso de la percusión. Los últimos compases dejan escuchar el comienzo del himno en el metal: un auténtico motivo de redención frente a las sombras del comienzo. Todo finaliza en una cadencia de nuevo muy habitual y característica de nuestro compositor, una cadencia plagal con sobre una pedal de tónica (Lab - Reb - Fa / Lab - Do - Mib).

Un final absolutamente brillante para Finlandia, sin lugar a dudas, que inevitablemente causa el entusiasmo del oyente.

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Podemos escuchar en el siguiente video una excelente versión de Paavo Berglund con la Orquesta Filarmónica de Helsinki (Emi, 1987), en un sonido notablemente mejor de lo habitual en youtube.


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En nuestro próximo post narraremos el destino y la dimensión de este poema sinfónico, la importancia que ha adquirido en las salas del concierto frente a la valoración del autor, los arreglos propios y una discografía recomendada (por razones de espacio tal vez dividamos el post en dos partes).

Capítulo anterior: Scènes historiques I opus 25
Capítulo posterior (2): historia posterior de la obra

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola buen dia, queria saber quien es el autor del analisis de la obra. Muchas gracias

Anónimo dijo...

muchas gracias, muy bueno y ameno....gracias....k.

luis eduardo fandiño freytez dijo...

Sibelius es quiza unos de los mas grandes compositores Fineses, su obra es extraordinaria. Algunos comparan sus sinfonias con las de Beethoven, y no estan lejos de la realidad desde cierto punto de vista.